Diversidad, creatividad y dinamismo distinguen a la Agencia para el Intercambio Cultural y Económico con Cuba (Aicec), pieza fundamental en la organización del estudio clínico observacional Soberana Plus Turín.

Michele Curto preside la organización reconocida por su labor permanente de solidaridad con la nación caribeña y en la búsqueda de nuevos espacios para la promoción de las relaciones bilaterales con Italia.

Un hecho destacado en ese empeño fue la gestión para el arribo a Turín, en marzo de 2020, de 38 colaboradores cubanos de la salud, quienes ayudaron a combatir la Covid-19 durante casi cuatro meses, apoyados por un grupo de voluntarios y traductores creado por Aicec.

La presencia de la brigada del Contingente Henry Reeve dejó una huella importante en la ciudad, en particular por los vínculos establecidos con el Hospital Amedeo di Savoia y la Empresa Sanitaria Local, institución encargada de la gestión del sistema de salud de Turín, apuntó Curto en entrevista con Prensa Latina.

Nosotros consideramos un deber aprovechar ese lazo, esa confianza, en un contexto diferente, y así nació un acuerdo marco de cooperación entre el Instituto Finlay de Vacunas de Cuba y el Hospital Amedeo di Savoia, en diciembre de 2020, gracias también a la labor “del brillante joven científico italiano Fabrizio Chiodo”, señaló.

Aicec y Chiodo, colaborador del Instituto Finlay, trabajaron con el objetivo de poner a disposición de la mayor cantidad posible de personas los que en aquel momento eran aún candidatos vacunales Soberana 01, Soberana 02 y Soberana Plus.

Curto indicó que presentaron al ministro de Salud, Roberto Speranza, una propuesta para realizar un estudio clínico no lucrativo en Italia, la cual fue denegada por motivos de regulaciones, aunque él piensa que fue también una decisión relacionada con la protección del mercado.

De aquella gestión infructuosa surgió Soberana Plus Turín como un ensayo clínico “observacional”, descrito por Curto como “una forma un poquito creativa de darle la vuelta a las limitaciones regulatorias” que impidieron la realización de otro tipo de estudio de mayor alcance.

En tal sentido, advirtió que es un error considerar a Soberana Plus Turín como un solo ensayo clínico, cuando en realidad son dos que dialogan entre sí.

Por la parte cubana, precisó, es un ensayo clínico “con todos los hechos”, aprobado por el  Centro Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED) para la experimentación de Soberana Plus como refuerzo universal sobre vacunas de ARN mensajero y adenovirales aprobadas en la Unión Europea.

Mientras tanto, por la parte italiana es un “estudio observacional” aprobado por el Comité Ético de la región Piamonte.

Por supuesto, puntualizó Curto, compartiendo las muestras, los resultados y demostrando por vías, más que evidentes y científicas, la calidad de Soberana Plus y de los datos científicos sobre los cuales Cuba basó su aprobación para el uso de esta vacuna.

Por otra parte, al referirse al nivel alcanzado por el país caribeño en la producción de inmunógenos, destacó que Soberana 02 es hoy la única suministrada en el mundo a partir de los dos años de edad, y Abdala y las de la serie Soberana, las vacunas proteicas más aplicadas a nivel global.

Además, recordó que tener una vacuna proteica es contar con un producto de fácil elaboración, económico, almacenable, seguro, sin efectos adversos  que pudiera responder a tantas necesidades.

Yo pienso que esto, unido a la visión internacionalista y solidaria de Cuba y  los cubanos, pone a disposición del mundo y, en este caso, de Italia, un producto importante sobre el cual no existen razones para ser excluido de ningún mercado, expresó.

Corresponde ahora una decisión política, afirmó el presidente de Aicec, al subrayar: “quiero escuchar un gran sí a la vacuna cubana, porque es un sí a la humanidad y a la esperanza”.