El Centro Nacional de Hibridación de la Caña de Azúcar, sitio único de su tipo en Cuba que está ubicado en la provincia de Sancti Spíritus, apuesta por el perfeccionamiento del trabajo de cruzamiento con las floraciones de la gramínea en la montaña y el llano para consolidar el programa varietal cañero de la nación, vital para el desarrollo de las contiendas azucareras.

El Doctor en Ciencias Víctor Caraballoso Torrecilla, rector de la actividad de cruzamiento en la institución, precisó a la ACN que la Isla es el único país donde se emplean varios escenarios geográficos para sincronizar floraciones de la caña, lo cual permite obtener y potenciar variedades de maduración temprana, media y tardía que responden a las peculiaridades de las zafras cubanas.

Para ello, argumentó, se obtienen flores en cañaverales situados a 400 metros sobre el nivel del mar, en la locación de Buenos Aires, cerca de Planta Cantú, en el macizo montañoso Guamuhaya, donde se produce el mejor proceso de inducción floral.


Igualmente, dijo, trabajamos en plantaciones a 800 metros sobre el nivel del mar, en la comunidad de Topes de Collantes, donde hay un buen proceso de inducción floral pero con un crecimiento más lento de las flores; mientras, significó las bondades de estos escenarios montañosos donde existen temperaturas frescas y niveles de humedad ideales para una floración profusa.


Las flores generadas en el lomerío se trasladan hasta la Casa de Cruzamientos ubicada en Guayos, en Cabaiguán, donde reinan altas temperaturas que favorecen la buena formación de semillas y el desarrollo de la flor ya fecundada, proceso que se complementa con el empleo de progenitores masculinos típicos del llano obtenidos en el lugar.

Caraballoso Torrecilla explicó que las limitaciones de recursos materiales de las últimas décadas han obligado a los especialistas a buscar alternativas para sostener el programa de hibridación cañera.


Puntualizó que entre las inventivas se distingue el empleo del margullo en los tallos femeninos antes de montar el cruce, innovación que consiste en la adición en el medio del tallo de una pieza de nailon que se llena con una mezcla de suelo y materia orgánica y cubre tres entrenudos.

Este proceso garantiza mejor nutrición a los tallos con flores, asegura obtener más semillas y mejor maduración de las mismas en cada uno y triplica la producción de posturas, logro imposible con la técnica tradicional de emplear solo soluciones químicas en esta fase.

Toda esta tecnología, desde el uso de escenarios geográficos distintos para obtener las flores hasta la adición del margullo a los tallos en la casa de hibridación, posibilita realizar los cruzamientos que se quieran en las variedades cañeras que florecen, el 80 por ciento de las existentes, y somos los únicos con posibilidades de cruzar variedades de caña tempranas con tardías porque tenemos las localidades para esas floraciones, detalló.