Excelentísimo señor Gilbert Houngbo,

Urge aprovechar la innovación y la financiación para una recuperación inclusiva resiliente al clima.

En la nueva constitución de la República de Cuba, aprobada por referendo popular en el 2019, se incluyeron referencias directas a las actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación, elementos imprescindibles para el desarrollo económico y social del país. Durante los 2020 y 2021 se han aprobado normas jurídicas modernas sobre el sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación, creando condiciones para que Cuba pueda disponer en breve de una Ley Nacional de Innovación. A su vez, el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030 identifica estas actividades como un “Eje Estratégico”, conceptualizado como “fuerza motriz del desarrollo nacional”.

El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos de América desde hace 60 años, constituye el principal obstáculo al desarrollo económico y social de Cuba. Su recrudecimiento en tiempos de pandemia ha limitado el acceso a alimentos, medicamentos, energía, tecnologías, e insumos básicos.

Ante esta situación, nos hemos visto obligados a desarrollar soluciones propias basadas en la ciencia, tecnología e innovación. Nuestros científicos han diseñado desde cosechadoras de granos y electro bombas para el riego agrícola, hasta ventiladores pulmonares de emergencia.  

Con sano orgullo, hoy contamos con tres vacunas y dos candidatos vacunales contra la COVID-19, con lo que el 91% de nuestra población está inmunizada con un esquema de tres dosis. Ya hemos vacunado a la mitad de la población con una cuarta dosis de refuerzo.

El financiamiento a la Ciencia, Tecnología y la Innovación en el período 2000-2020, se ha triplicado en el presupuesto nacional, acercándose al 1% del Producto Interno Bruto.

En mayo de 2021 se constituyó el Consejo Nacional de Innovación, encabezado por el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz Canel Bermúdez, un esfuerzo estratégico por jerarquizar esta actividad en nuestro país.

Sin embargo, la participación del financiamiento internacional en el desarrollo de la ciencia, tecnología e innovación cubana es limitada. Trabajamos por potenciar su impacto y se alcanzan resultados en cooperación con instituciones internacionales como la FAO, el Fondo Verde para el Clima y la Organización Mundial de la Salud.

En este momento, Cuba tiene en marcha tres proyectos financiados por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola: PRODECOR, para la producción de granos; PRODEGAN de desarrollo ganadero; y PRODECAFÉ, de fomento cafetalero. El apoyo del FIDA es decisivo en nuestros esfuerzos de desarrollo agropecuario. Aprovecho la ocasión para reiterar que Cuba honrará sus compromisos con el FIDA.

Agradecemos al FIDA por su cooperación con nuestro país, la cual podemos calificar de eficiente y oportuna. Deseamos continuarla fortaleciendo, y por esta vía, los vínculos de trabajo y los intercambios de experiencias con los países en desarrollo.

Muchas gracias.