Luego del golpe que el azote de la Covid 19 ha significado para el comercio exterior de la Isla, Cuba se esfuerza por potenciar y diversificar las exportaciones.Para ello consolida los actuales vínculos comerciales, certifica nuevas producciones y busca abrirse paso en otros mercados, al tiempo que nuevos actores irrumpen en su entramado económico y comercial, lo que pudiera enriquecer la variedad de productos exportables y, sobre todo,  potenciar el desarrollo territorial: ese constituye un propósito primordial para una sociedad  como la cubana, que busca su sustentabilidad.

Acerca de estos asuntos TTC conversó con Vivian Herrera Cid, directora general de Comercio Exterior del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión  Extranjera de Cuba.

—¿Qué impacto han tenido en Cuba las secuelas de la pandemia?

—La pandemia ha golpeado todas las economías del orbe. Cuba no es excepción.

«El impacto de la pandemia nos golpeó fuertemente porque muchas mercancías de importación y otras de exportación disminuyeron su ciclo de reaprovisionamiento, en primer lugar, debido a la enorme contracción que experimentó la logística internacional. Se paralizaron puertos y fábricas como resultado del confinamiento  a que obligó el virus.

«Esa disminución de las operaciones fue visible sobre todo en Asia, en cuyos países se reportaron los primeros casos de la enfermedad y donde tenemos establecidas, precisamente, muchísimas relaciones comerciales.

«Comenzó entonces la subida de los fletes internacionales que ha llegado a una escalada no vista. Por ejemplo, un contenedor de mercancías ha llegado a costar de cuatro a cinco veces la tarifa que tenía.

«Cuba, con todas las carencias que padece y lastrada, además, por el recrudecimiento del bloqueo y las 243 medidas restrictivas implementadas contra ella por la administración de Donald Trump, sufrió los efectos de la pandemia bajo muchas tensiones.

«Nuestros científicos nos salvaron porque crearon vacunas que nos han inmunizado. Pero también hay que hablar de esos héroes que trabajaron incesantemente en el comercio exterior para traer todos los insumos necesarios.

«Fue muy tenso, con muy pocos recursos, porque nuestros recursos financieros obtenidos de las exportaciones provienen de las áreas de la salud y el turismo, esencialmente, y la actividad turística se paralizó completamente.

«Con una exportación de servicios disminuida significativamente y, por ende, con menos recursos financieros, hubo que hacer frente a la compra de ventiladores pulmonares, por ejemplo.

«Como resultado del recrudecimiento del bloqueo fue necesario importar y contratar desde países muy lejanos, aunque no olvidamos la solidaridad de muchas naciones que nos enviaron recursos médicos».

—¿Cómo se comportó el balance de nuestro comercio exterior el año pasado?

—Las exportaciones de bienes crecen un 17 por ciento en valores respecto a diciembre de 2020, condicionado por el incremento de los precios de las ventas del níquel y sus manufacturas, los productos farmacéuticos y el tabaco.

«Las exportaciones de servicios disminuyen sensiblemente respecto a diciembre de 2020, condicionado por la reducción de los servicios turísticos debido a la situación epidemiológica. Sin embargo, los servicios de salud cobran mayor protagonismo en las exportaciones.

—Para cuando llegó la pandemia ya estaba planteado el propósito de Cuba de potenciar todas las fuerzas productivas, lo que ha originado el surgimiento de nuevos actores económicos. ¿Cuáles son esos actores y cuánto pudieran representar para dinamizar la economía nacional?

—Desde agosto de 2020, se aprobó un cuerpo normativo con cuatro normas fundamentales emitidas por los ministerios de Finanzas y Precios, Economía y Planificación, el Banco Central de Cuba y el Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, que establecen el trabajo de las empresas de comercio exterior para brindarle servicios de importación y exportación a las formas de gestión no estatales.

«En nuestro abanico de atención están las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), que constituyen una de esas formas de gestión no estatal, así como otras formas no estatales como los trabajadores por cuenta propia (privados), las cooperativas de todo tipo, los creadores, los campesinos independientes, entre otros.

«Todos esos actores tienen la posibilidad de vender sus producciones, ya sean de servicios o de bienes a las entidades de comercio exterior autorizadas, para que estas les realicen las actividades relativas al comercio exterior.

«Esas empresas estatales son prestatarias de servicios; ellas salen al exterior a hacer las contrataciones y les pagan a las formas de gestión no estatales los productos o servicios que ellos acuerdan, en el caso de las exportaciones, y les compran en caso de las importaciones. Cincuenta y nueve entidades estatales tienen la aprobación para realizar estos servicios.

«Existen hasta esta fecha 10,792 contratos establecidos por dichas empresas estatales con estas formas de gestión no estatal.

«En el caso de las exportaciones, los contratos ascienden a 199. No se trata de una cifra significativa con relación al total de contratos de comercio exterior que existen, pero valoramos como positiva esta actividad, que coadyuva a la diversificación de los productos de exportación de Cuba y, sobre todo, al desarrollo territorial, algo en lo que debemos trabajar con intencionalidad.

«En cuanto a los contratos de importación específicamente, se trata de muchos insumos que nuestras formas de gestión no estatal necesitan para reaprovisionarse y mantener sus negocios. Estos brindan un servicio a la población.  Pero ese reaprovisionamiento también es para producir con vista a la exportación. Estos ascienden a 10,484.

«Y existen 109 contratos de ventas online, que no constituyen contratos de exportación porque se trata de comercio electrónico, donde los bienes no traspasan fronteras. 

«Además resulta importante que se están estableciendo alianzas de significación con algunas empresas estatales y algunos polos productivos exportadores.

«Al propio tiempo, se están ejecutando acciones de capacitación a  productores y empresas en los territorios, de manera que puedan acometer eficazmente estos procesos, que son nuevos para estos actores».

—¿En qué áreas se desarrollan, mayormente, estas actividades? 

—Mayoritariamente, se ubican en el sector agrícola. La exportación es una actividad compleja, y para hacerlo desde este sector hay que cumplir con requisitos como la certificación de la tierra, y con regulaciones fitosanitarias que protejan la producción, de modo que las exportaciones cumplan con los estándares de inocuidad alimentaria indispensables para que se permita el acceso de esos productos a otros mercados. Algunos de ellos son muy exigentes, como los de la Unión Europea y Canadá.

—¿Cómo marchan las alianzas de empresas y polos productivos con actores no estatales y su posibilidad de participar en el comercio exterior?

—Por ejemplo, la Empresa Agroindustrial de Ceballos, en Ciego de Ávila, es un polo productivo exportador dedicado, principalmente, a los frutos cosechados y procesados, y tiene asociados un grupo importante de formas de gestión no estatal como campesinos y  cooperativas de la propia provincia o territorios cercanos. Estos están contribuyendo con sus producciones a sostener mercados de exportación y, al propio tiempo, se están beneficiando.

La creación y consolidación de los Polos Productivos Exportadores constituye un eje central en la atención a los territorios. En Cuba se han identificado 15 polos productivos exportadores, hasta la fecha se han creado diez; de ellos, tres en el mes de diciembre del 2021.

Hasta el momento se aprecia que ocho de las provincias del territorio nacional, poseen al menos un Polo Productivo Exportador, cuyas alianzas con los nuevos actores estamos incentivando, así como el darles facultades y nomenclatura para la exportación.